- Diario de los voluntarios del Colegio Romareda en la Ciudad de los Niños (5)
03-08-2012 Cartago, Costa Rica
Cada una de las jornadas de su voluntariado, los jóvenes alumnos del Colegio Romareda de los agustinos recoletos en Zaragoza (España) escriben su experiencia de voluntariado en la Ciudad de los Niños de Costa Rica de un modo personal, y se turnan para escribir este gran diario de sus vivencias que reproducimos desde su blog (editado).
sábado, 21 de julio de 2012

Este era su primer año en el Romareda, pero rápidamente se ha adaptado a nuestra identidad. Su compromiso, su solidaridad y su generosidad lo han hecho posible. Ella es ¡Beatriz!

Hoy no es un día cualquiera

Hoy no ha sido un viernes como los demás. Hemos ido a la playa, a Punta Leona. Nos hemos levantado a las 5:15 y cómo no, después a desayunar directamente. Luego nos hemos montado en las busetas y hemos marchado. A nosotros nos ha tocado ir en la buseta mala, que conducía Fernando. Tras dos horas y media de viaje, ha tocado parar en un río para ver unos cocodrilos, que eran tremendos.

Cuando llevábamos tres horas de viaje, llegamos a la playa. Tuvimos que andar por un camino hasta llegar a una playa para, acto seguido, atravesar rocas y arena y alcanzar la que realmente era nuestro objetivo. Cuatro de nosotros se han metido por la playa privada para poder usar unas mesas, los servicios y las duchas. El resto hemos estado con dos socios, doña Tania y su marido, gracias a los cuales hemos conseguido acceder a esos sitios.

Nada más llegar a la playa, dejamos la comida y las mochilas en las mesa. Ponemos las toallas en la arena y nos vamos al agua, que está templada. Además, hay olas grandes, que hemos podido saltar y romper. También hemos jugado con un balón y los más atrevidos incluso han hecho piruetas en el agua. Otros, han ido a dar un paseo por la orilla. En el agua había peces, pero como dijo Fray Víctor, eran pececillos simpáticos y no molestaban.

Hemos comido antes que otros días. El hecho de haber desayunado tan pronto y habernos pegado toda la mañana en el agua, nos ha dejado hambrientos. Ha habido pizza, sándwich de pollo, bolitas de coco, bizcocho de chocolate, manzanas y Oreos. Parte de la comida la ha hecho doña Tania.

Con la toalla a otra parte

Cuando ha empezado a subir la marea, hemos tenido que irnos a la otra playa, ya que si no, no podíamos salir de allí. El camino de vuelta ha sido más duro que el de ida, porque estaba todo resbaladizo y la marea ya empezaba a cubrir el camino. Ha habido resbalones y caídas, algunas sin importancia, pero otras que han provocado las risas de quienes las hemos visto, como son las de Carlota, Aitana, Daniel y Edurne.

Ya estábamos en la otra playa cuando ha empezado a llover y hemos tenido que irnos rápidamente a las busetas otra vez. Al principio, el plan era ir al seminario de Santa Ana, pero como estamos todos cansados, han decidido ir directos a la Ciudad de los Niños. Y menos mal que ha sido así, porque ha habido muchos atascos y hemos tardado unas cuatro horas en volver.

El primero fue porque hubo un accidente, el segundo porque estaban limpiando la carretera, y los demás fueron en San José y Cartago, ya que cuando hemos llegado era hora punta y los que salían de trabajar se iban a sus casas.

Ni un día sin muchachos

Por fin hemos llegado a la Ciudad de los Niños y directamente a cenar. Y, para seguir con las tradiciones, arroz con frijoles y carne a la plancha. Después ha tocado ruta por los albergues para ayudarles con el estudio, pero en el mío, San Nicolás, nadie ha estudiado, así que Pilar y yo hemos decidido recordarles y motivarles para la gymkana del sábado, y nos hemos ido a nuestra residencia. Por fin, nos duchamos después de la playa y tiempo libre. Ahora ya toca descansar después de este largo día.

Agradecimiento final

Desde aquí, me gustaría dar las gracias a Fernando por hacer posible este campo de trabajo. También dar las gracias a Elisa, Pablo y Pilar, cuyo esfuerzo está siendo muy grande. A los que nos leéis desde casa, gracias por seguirnos día a día, y por lo que os costado que nosotros estemos aquí.


Domingo, 22 de julio de 2012

Siempre está con una sonrisa en la cara contagiando su alegría, se apunta a un bombardeo, da la “nota” en cuanto puede y siempre se ofrece la primera para lo que haga falta. Nada se la resiste. Es: ¡Edurne!

Comienza el día

Miro el reloj y otra vez las seis y media. Para empezar con buen pie, aunque remoloneando más de la cuenta, todos los voluntarios nos preparamos rápidamente para acudir a nuestra cita con la oración de la mañana y para escuchar los últimos consejos para la organización del día.

Se acaba la oración, y aunque no os lo he dicho, hoy es un día especial. Lo es por muchas cosas, una de ellas, porque nos vamos a desayunar y hoy lo hacemos con todos los chavales.

Una vez todos en el comedor, descubrimos que, como no puede ser de otra manera, vuelve a tocar desayunar gallopinto. A diferencia de otros días hoy personalmente no me puede quejar, ya que está acompañado de una rica salchicha y un tazón de chocolate.

Gymkana matutina

Ya hemos desayunado y cada uno empieza a prepararse para las actividades de nuestro día especial. En mi caso me voy un rato con mis chavales del albergue, mientras otros se dedican a coger los materiales y a preparar nuestra gran gymkana de hoy.

Como os he dicho, a mi me toca ir a visitar Miami Sound Machine (mi albergue). Acabo de llegar y me los he encontrado a todos desayunando. Como era de esperar, no vamos a tener apoyo escolar, así que me encargo de motivarles y consigo que salgan para dirigirnos todos a la plaza (el campo de fútbol 11).

Una vez en la plaza nos toca empezar a competir. Los chicos de mi albergue son de los más pequeños de todo Ciudad de los Niños, por lo tanto imagino que no ganaremos muchas pruebas.

Ha concluido nuestra gymkana y hemos conseguido nuestro objetivo, pasarlo genial. Lo hemos conseguido gracias a nuestras risas metiendo la cara en harina, a nuestros saltos imposibles, o simplemente, con uno de los juegos más tradicionales y conocidos, el pañuelo.

Estamos todos muy cansados, así que los muchachos se dirigen a su albergue y nosotros a la residencia para poder asearnos un poco para a continuación dirigirnos al comedor.

La comida de hoy no ha sido muy gloriosa. Hemos tenido otra vez gallopinto y esta vez acompañado de una carne un tanto extraña.

Aprovechando los últimos días

Por fin encuentro un rato libre. Ya es la una de la tarde y hasta las cuatro y media tenemos tiempo para poder estar con los chavales. Mi decisión, como casi todos los días, ha sido acercarme a nuestra maravillosa sala de juegos.

Hoy me he decidido con un ratito de ping-pong para picar un poco a los chicos de las residencias, y unos partidos de futbolín, aunque si llego a saber cómo va a acabar… Sí, mi amiga Aitana y Cristian (un muchacho de la CDN) me han roto mi pulsera de cumpleaños… ¡Ya les vale!

Rifa multitudinaria

Se acabó mí esperado tiempo libre y ahora nos toca… ¡La gran rifa! Acudimos todos al gimnasio dispuestos a pasar un buen rato. En la rifa nos toca repartir muchísimas camisetas del Real Madrid, así que podéis haceros una idea de la locura que tenían los chavales por conseguir una.

Chicos para todo

Ya hemos conseguido salir vivos de nuestro gran reparto (cosa que no está nada mal), y ahora tenemos otro ratito de tiempo libre. En mi caso este es inexistente, ya que a mí me toca sustituir en el servicio, junto con Marta Carnicer, al Don de la residencia Guanacaste. Al principio, lo primero que nos hemos preguntado es el porqué aceptamos realizar este trabajo, ahora os lo explico.

Llegamos al comedor y nos metemos directamente en la cocina. Marta ha decidido ponerse a fregar y yo mientras voy pasándole los platos. Como podéis imaginar, los platos empiezan a acumularse y nuestro estrés aumenta. Lo que no podíamos imaginar era el rato tan entretenido que íbamos a vivir.

Lo primero de todo y que empezó a sorprendernos, fue el gran apagón. La verdad es, que fregar a oscuras, no es lo más emocionante. Para continuar, una pila tremenda de vasos llenando todo un fregadero y para colmo, nuestra hora de la cena acercándose.

Una vez terminado el trabajo y limpito todo, a pesar de que todavía no hay luz, podemos sentarnos a cenar. Como podéis imaginaros… ¡Gallopinto! Sin embargo, esta vez va acompañado de unos ricos huevos revueltos.

La música es nuestra pasión

Ya concluida nuestra cena a oscuras, la mayoría se dirigen hacia la sala de juegos o el pabellón. Al contrario que el resto, yo me dirijo con Inés Tarancón y Bea a nuestro ensayo para la misa del día siguiente con el grupo Etimología. No podíamos ni imaginar el buen rato que estábamos a punto de pasar. Primero casi desesperados por no encontrar canciones que todos conociésemos. Después muertos de risa al calar de agua un examen y para colmo… ¡yo casi me caigo de la silla!

Bueno, parece que ya estamos todos conformes con la elección de las canciones, así que las tres nos dirigimos rápidamente a la gran verbena que tenemos preparada con toda la Ciudad de los Niños en el gimnasio. Llegamos y lo que nos encontramos es simplemente a un montón de chavales estáticos con la música a todo volumen, pero tranquilos, eso ya estamos encargándonos de solucionarlo.

Continúa la noche, la gente se anima y empieza la diversión. Todos bailamos canciones desde “La mayonesa” hasta “Quiero montarme en tu velero”. Ya casi cuando todo acababa, se acabó la batería del ordenador, pero tranquilos aquí estoy yo para darle un toque de humor a la fiesta. Agarro el micro y… ¡A señalar las salidas de emergencia!

Una vez conseguido solucionar el problema nos disponemos a darle el cierre a la fiesta. Para esto, otra vez un poquito de soltura y un: “Vamos a la cama que hay que descansar” mientras todos abandonamos el pabellón.

Y sí, ya se acaba el día. Nos despedimos de los chavales y nos vamos cada uno a nuestra residencia que mañana toca peregrinar a Cartago y si no, no vamos a poder ni con lo que llaman por aquí las tenis (los zapatos).

Siempre felices, pura vida

Bueno, esto ha sido todo nuestro estresante aunque sin embargo, divertido día. Espero que leyéndolo os podáis haber hecho una idea de lo bien que lo hemos pasado todos juntos.

© HAREN ALDE - En favor de los demás. ONG'D agustino recoleta. General Dávila, 5, bajo D. 28003 - Madrid, España. Teléfono y fax: 915 333 959. NIF: G-31422793. Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 115.324. Declarada de Utilidad Pública el 17 de julio de 2000.
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