- Emergencia en Perú: “Necesitaremos reubicar nuestro pueblo en un lugar que resista a las lluvias”
10-04-2017 Chota, Perú
La Familia Agustino-Recoleta en Perú ha sido la primera en llegar hasta las pequeñas comunidades rurales de Palo Blanco y Los Porongos, en San Juan de Licpís, distrito de Chota, provincia de Cajamarca. Los deslizamientos de tierra y los cursos de agua desbocados han llenado de temor a la población, que se ha quedado sin escuela infantil, sin agua potable y sin comunicaciones.
El viernes 7 de abril, representantes de la Familia Agustino-Recoleta y de Haren Alde Perú, a instancias de la Comisión de Apostolado Social de la Orden de Agustinos Recoletos, de la nueva Red Solidaria Internacional ARCORES y de la ONGD Haren Alde, pudieron llegar hasta las comunidades de Palo Blanco y Los Porongos, en San Juan de Licupís, dentro de la Prelatura de Chota, en Cajamarca (Perú).

Fueron las primeras personas del exterior que consiguieron llegar hasta región, que también ha sufrido derrumbes y deslizamientos tras las graves lluvias sufridas por el norte del país por el fenómeno meteorológico de El Niño. Fueron necesarias tres horas a pie desde el último lugar donde se podían dejar los vehículos a motor para llegar hasta ambas comunidades.


Miedo y temor

Los pobladores de ambos lugares han llegado a tal extremo de temor tras las situaciones que han vivido sus familias y sus hogares que piden insistentemente su reubicación. Varios deslizamientos de tierra muestran la inestabilidad de las montañas cercanas a ambos pueblos.

El teniente gobernador de Los Porongos manifestó: “Necesitamos ser reubicados. Hemos conversado con las autoridades de Palo Blanco y con sus ciudadanos, que son nuestros familiares. Ambos pueblos somos una sola familia. Queremos ubicarnos en un terreno que sabemos que sí resistiría a nuevas lluvias”.

Por su parte, el agente municipal César William Estrella Monteza, dijo: “Pediría que nuestro colegio, posta médica e iglesia se reubiquen en una zona más segura. Los dos pueblos completos en una zona más segura. Hemos localizado un terreno que creemos serviría para dar esa seguridad a nuestras familias”.

Victoria Vidarte, que pertenece a una de las seis familias que viven en Palo Blanco, relata el miedo que vivieron: “Toda la comunidad ha dormido en las partes altas del lugar por temor a inundaciones. Solo hace unos días que hemos vuelto a nuestras casas”.

Durante los días 25, 26 y 27 de marzo las lluvias fueron fuertes y continuas, lo que provocó un inmenso temor. “Nos agruparon para poder huir en caso necesario”, dice un habitante de Los Porongos. El miedo no ha terminado, porque las montañas están inestables y en cualquier momento podría ocurrir una grave desgracia.


Las consecuencias de las lluvias

Palo Blanco
presenta inmensas zanjas en el suelo ocasionadas por cursos abiertos de agua y deslaves de tierra durante las lluvias. Los vecinos han colocado costales con arena para evitar la inundación del colegio de educación secundaria.

Los Porongos
ha quedado aún más afectado. El cerro Panza Negra, que se encuentra detrás de las casas, se ha dividido prácticamente en dos tras un inmenso corrimiento de tierras. Ha destruido la escuela infantil local, que estaba en construcción, así como el local provisional en el que funcionaba durante la construcción del nuevo edificio.

Así lo ha explicado el teniente gobernador: “El 24 de marzo, por la noche, una lluvia torrencial ha destruido el jardín de infancia. No hemos podido sacar nada porque el lodo, palos y piedras se han llevado consigo todo el material y el mobiliario. Los pequeños se han quedado sin nada”.


Comunicaciones maltrechas

El camino rural que conduce de Maychil a Palo Blanco y Los Porongos muestra en numerosas zonas derrumbes de diversa consideración. Además se han perdido campos de cultivo. En cualquier momento estos derrumbes podrían activarse con las lluvias, nuevamente, porque aún todo el terreno está muy inseguro.

De hecho, la trocha para todoterrenos que llega a estos pueblos ha quedado inservible. En varios tramos hay grietas y tierra acumulada por deslizamientos. Del mismo modo, el camino de herradura es inseguro y está entrecortado por diversas partes. El trayecto de Maychil a Palo Seco presenta, al menos, dos derrumbes grandes y otros pequeños.


Falta de actuación por parte de las autoridades

Ante la falta de ayuda de las autoridades, los pobladores Palo Blanco y Los Porongos, desde el pasado 7 de abril, intentan recuperar por sus propios medios el camino de herradura, en muy mal estado por la existencia de barro, piedras, arena, árboles caídos y grandes brechas. Es necesario para poder abastecerse de artículos de primera necesidad en Maychil.

Además el agua que beben actualmente en ambos poblados no es potable. El sistema de captación y distribución que poseían tanto para agua de consumo como de canal de riego ha sido afectado por los deslizamientos de tierra.


Primeras ayudas de Cáritas Chota

Cáritas Chota, desde la parroquia de Llama, ha conseguido hacer llegar víveres de primera necesidad, lo que han agradecido los habitantes de ambos pueblos. La Familia Agustino-Recoleta ha sido la primera institución que ha visitado el lugar y les ha acompañado en esta gran dificultad.



Desde España se puede colaborar directamente en esta emergencia mediante la cuenta de emergencias de la ONGD Haren Alde: ES57 0075 0241 4406 0086 0510.

En Brasil, la cuenta corriente para apoyar a las víctimas de las inundaciones está en la Caixa Econômica Federal, Banco 104, Agencia 0218, CC 2184-9, Operación 003.

En otros países se puede colaborar mediante cualquier comunidad de la Familia Agustino-Recoleta cercana.

© HAREN ALDE - En favor de los demás. ONG'D agustino recoleta. General Dávila, 5, bajo D. 28003 - Madrid, España. Teléfono y fax: 915 333 959. NIF: G-31422793. Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 115.324. Declarada de Utilidad Pública el 17 de julio de 2000.
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