- Más allá del Acuerdo de París, de Trump y del negacionismo sobre el Cambio Climático
24-06-2017 Manila, Filipinas
El agustino recoleto filipino Tagoy Jakosalem lleva a cabo una iniciativa de la Orden en su país que ya se ha llevado varios premios y reconocimientos, incluido el de la Fundación Al Gore, por su trabajo a favor de los más desfavorecidos, principales víctimas de los desastres ecológicos y del cambio climático. Así lo explica en este texto.
El Acuerdo de París va mucho más allá de sí mismo, de la sede central de Naciones Unidos en Nueva York o incluso de la persona del propio Trump y sus declaraciones casi delictivas. Este acuerdo en realidad se centra en todas las áreas, naciones y pueblos afectados por la crisis climática.

El anuncio del presidente Trump de que sacará a Estados Unidos del Acuerdo de París es una vergüenza no solo para su gobierno, sino también para su país. Mientras todas las naciones intentan dirigirse unidas en un esfuerzo colectivo de supervivencia frente al claro y ya actual peligro del cambio climático, Trump, simplemente por su propia agenda política y económica e influenciado por el Instituto de Iniciativas para la Competitividad, reniega del Acuerdo de París.

Él ha declarado que el acuerdo de París “es extremadamente injusto con los Estados Unidos”. De los 195 signatarios del Acuerdo, 148 ya lo han ratificado en sus respectivos Parlamentos, incluyendo el mismo Estados Unidos, que lo hizo el 4 de noviembre de 2016.

Solo cuatro días después, Trump, uno de los negadores del cambio climático y del calentamiento global, fue elegido presidente. Una de sus promesas electorales era la revitalización de la industria del carbón, una de las más destruidoras del medioambiente, a la vez que demonizaba y acusaba de caro el Plan de Energías Limpias de la anterior Administración.

En Estados Unidos ha habido un enorme movimiento pendular desde el compromiso personal de Barack Obama respecto al cambio climático al discurso a favor del beneficio económico y la negación de dicho cambio climático por parte de Trump. Esto ha afectado enormemente al compromiso y el con mucho esfuerzo conseguido compromiso del pueblo de los Estados Unidos para tomar iniciativas de cuidado del planeta.

En realidad esto es una batalla permanente, cuyo mayor riesgo lo sufren los activistas de base por el medioambiente.

Durante los días del COP21 en París, la eminente activista canadiense Naomi Klein dijo: “Necesitamos un plan para después de París, un plan de la gente”. Se trata de una estrategia de esfuerzos de base para conseguir un futuro más verde, porque lo cierto es que no podemos dejar nuestro futuro y confiar plenamente en las grandes corporaciones e instituciones que hacen sus supuestos compromisos. Ese plan “después de París” depende de nuestro compromiso y deseo por la justicia climática.


Sería un plan de la gente, no determinado por la decisión de unos pocos representantes, partidos políticos o poderosos. Más de mil estadounidenses participaron del encuentro COP21 de París, muchos de ellos como delegados, observadores, activistas y conocedores de las muchas líneas rojas de acción que había que tomar.

Para muchos, el Acuerdo de París era mejor que un No Acuerdo. Pero incluso para aquellos que trabajan en la vanguardia del acuerdo de París hay una serie de decisiones y acciones que, de haberse tomado, habrían hecho del propio Acuerdo algo mucho más valiente.

— La elección de 2,0ºC, y no de 1,5ºC como meta máxima de subida de la temperatura media, era solo una máscara para permitir que varios países pudiesen seguir con ciertas políticas abusivas que no les habrían permitido conseguir la verdadera meta.

— La elección de 2050 como año para que se hayan eliminado el 100% de los combustibles fósiles y se consiga cero emisiones energéticas es una meta seria que significa desmantelar completamente en el futuro el negocio de los cárteles e industrias del petróleo, del carbón y de buena parte de la industria minera.

— También sería valiente la formulación de contribuciones nacionales participativas no limitadas a las Administraciones Públicas, recogiendo los conocimientos de las organizaciones civiles, ONGs y expertos.

— Sería necesario aún mejorar el apoyo a los países más vulnerables, precisamente aquellas naciones constituidas por islas, a las que el cambio climático impacta de una manera mayor.

— También sería bueno crear un mecanismo marco que claramente estipule la contabilidad de emisiones de los países más ricos y de todos los que han firmado el tratado.

— Es necesario proteger los derechos de los pueblos indígenas, algunos de los que quedarán más afectados por el cambio climático, incluyendo la temática de los derechos humanos y los derechos de la mujer, entre otros.

Organizaciones y activistas comprometidos llaman continuamente a que se lleven a cabo algunas de estas acciones más allá de París.

El Papa Francisco, por su parte, ha ofrecido un compromiso moral alternativo muy centrado en lo relativo al cuidado del planeta.

Su Encíclica sobre el medioambiente, Laudato Si’ sobre el cuidado de la casa común, es el primer documento definitivo de un líder mundial que afirmar la realidad del cambio climático y ofrece líneas de acción para que comunidades y personas puedan poner su granito de arena en el cuidado del medioambiente.

Ya al inicio de su pontificado, el Papa Francisco alertó para el fin de los cambios medioambientales “que ya se sienten de modo dramático en muchos estados, sobre todo los insulares del Pacífico, nos recuerdan la gravedad de la incuria y de la inacción. El tiempo para encontrar soluciones globales se está agotando. Solamente podremos hallar soluciones adecuadas si actuamos juntos y concordes. Existe, por tanto, un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar(Mensaje al ministro de medio ambiente de la República del Perú y presidente de la vigésima Conferencia de las partes de la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático).

Aunque el Papa Francisco intentó convencer a Donald Trump con la entrega en mano de una copia de su Encíclica durante la última visita oficial del presidente al Vaticano, este permanece como un escéptico del cambio climático.

La traición de Trump al Acuerdo de París ha hecho surgir voces de descontento entre los líderes del mundo, activistas climáticos y ciudadanos de a pie. Yeb Saño, un héroe del clima y director ejecutivo de Greenpeace para el sudeste asiático, indicó:

“Este día quedará escrito en la Historia como el día en que los Estados Unidos, bajo la Administración Trump, volvieron la espalda a todos los que necesitaban su liderazgo, poder y compasión. En Filipinas estamos en la vanguardia del cambio climático, y vamos a hacer responsables a quienes contaminan por el sufrimiento y la injusticia del calentamiento global que ya se inflige a nuestro pueblo. Pero no estamos solos. Nuestra comunidad global sabrá actuar, de hecho ya está actuando, con o sin el Gobierno de los Estados Unidos”.

Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos y Nobel de la Paz, cuyo nuevo documental secuela de “Una verdad incómoda” se estrena el próximo 28 de julio, se dirigió al mundo enfatizando precisamente la alternativa de la gente: “Sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París es un acto indefendible y temerario, que socava el liderazgo de Estados Unidos en el mundo amenaza con dañar la capacidad humana para solventar el cambio climático a tiempo. Pero no nos equivoquemos: si el presidente Trump decide no ser líder en este aspecto, el pueblo americano sí lo será”.

Bill McKibben, fundador de 350.org, en su columna abierta en el New York Times indicó: “Nos aseguraremos de cualquier líder que vacile y se burle del clima sea visto como otro Donald Trump, y nos aseguraremos de que la historia juzgue ese nombre con el desprecio que merece. No sólo porque no tomó en serio el cambio climático, sino también porque no tomó en serio la civilización”.

El disgusto colectivo de diferentes países estuvo bien expresado por el presidente francés Emmanuel Macron: “Hagamos de nuestro planeta grande otra vez”.

El lema de las manifestaciones durante el COP21 fue “Cambia el Sistema, no el Clima”. Si continuamos eligiendo líderes, partidos políticos o instituciones que actúan de un modo pasivo respecto al medioambiente y lo tienen como última prioridad, pues basan su actuación en que “los beneficios están sobre el planeta y la gente”, empeoraremos cada impacto del cambio climático. Este grito continúa siendo una protesta más allá del Acuerdo de París.

Nuestra lucha está más allá de París. No se trata sólo de firmar el acuerdo, sino de luchar constantemente para defender a la gente y al planeta. Localmente, nos organizamos para luchar contra la codicia corporativa que contamina nuestra comunidad, que destruye la Madre Tierra.

El rechazo de Trump al Acuerdo de París va mucho más allá de los propios Estados Unidos. Porque especialmente los estados insulares deberán prepararse para las tragedias devastadoras, muchas de estas comunidades no quedarán protegidas, mucha más gente sufrirá, dañaremos más todo el planeta en su conjunto.

Pero sea lo que sea lo que el futuro nos depara, aquí abajo, los activistas de base permaneceremos comprometidos a llevar a cabo toda acción y demanda que implique la justicia del clima.

© HAREN ALDE - En favor de los demás. ONG'D agustino recoleta. General Dávila, 5, bajo D. 28003 - Madrid, España. Teléfono y fax: 915 333 959. NIF: G-31422793. Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 115.324. Declarada de Utilidad Pública el 17 de julio de 2000.
Inicio Quiénes somos Dónde estamos Qué hacemos Noticias Publicaciones Háblanos
-
english português