- “El proceso de integración de Haren Alde en ARCORES y sus consecuencias es lo que siempre había soñado para nuestra ONGD”
28-06-2017 Madrid, España
Desde agosto de 2008 hasta junio de 2017, el agustino recoleto Manuel Fernández ha presidido la ONGD agustino-recoleta Haren Alde. Nada más dejar su cargo y antes de dirigirse a su nuevo destino en el brasileño estado de Pará, ha querido atendernos para hacer un resumen, evaluación y visión de futuro de la ONGD.
Manuel Fernández Rodríguez (Llamas de la Ribera, León, España, 1951) es agustino recoleto desde 1972 y sacerdote desde 1976. Como religioso y sacerdote ha trabajado en España (Madrid, Motril, Granada), Argentina (San Fe, Consolación, San Adnrés Golf), Venezuela (Caracas, Maracaibo, Caricuao) y Brasil (Breves). Desde 2008 ha dirigido la ONGD Haren Alde, con sede en Madrid (España), hasta el pasado 27 de mayo de 2017.

Su extensa trayectoria como presidente de la ONGD de la Familia Agustino-Recoleta deja en él una experiencia y misión que hemos querido compartir con los lectores. Él amablemente ha querido responder a nuestras preguntas cuando ya se dirigía a su nuevo destino, en la misión de Marajó, en la desembocadura del río Amazonas.

¿Qué recuerdas del momento en el que te comunicaron que debías hacerte cargo de Haren Alde?

En ese momento yo me encontraba en la misión de Marajó (Pará, Brasil), en la ciudad de Breves, a la que había llegado dos años antes. Empezaba a manejarme con fluidez en el portugués cuando recibí una llamada desde Roma de fray Javier Guerra, en ese momento prior general de la Orden de Agustinos Recoletos, para comunicarme que necesitaba a un religioso para ocuparse de la ONGD de la Orden.

Me pilló de sorpresa, y le dije que iba a estar tres semanas visitando las comunidades rurales a las que solo se accede por vía fluvial, un tanto desconectado del resto del mundo, y que esperaba que hasta mi vuelta encontrase a otro candidato, pero no fue así. Llegué a Madrid el 30 de agosto del 2008.


¿Conocías de antes Haren Alde?

Había oído hablar de la ONGD, pero no había colaborado con Haren Alde en ninguno de los ministerios en que había estado hasta entonces. La importante labor que se hacía desde aquí fue para mí todo un descubrimiento que fui palpando poco a poco.

El anterior presidente, el también recoleto Severiano de Cáceres, terminaba su periodo de seis años y me ayudó a manejarme entre tantas carpetas y papeles. Posteriormente, dedicándome con cariño, pude ir conociendo un poco más e ir descubriendo la responsabilidad que me esperaba, que no era poca.


El mundo ha cambiado mucho en el último decenio. ¿También Haren Alde?

Han sido cambios tan profundos e importantes que es necesaria una explicación detallada, porque llegar a lo que hoy somos tuvo su gestación en estos años claves de nuestra historia.

El año 2009 fue decisivo para Haren Alde. Nos detuvimos a estudiar nuestra realidad y a buscar el sentido de nuestro ser y hacer. Veníamos de años de bonanza económica para la Cooperación al Desarrollo, con variados e importantes proyectos en nuestras misiones. Pero la crisis económica avanzó a pasos agigantados y España sintió esta crisis muy fuerte. El tercer sector tuvo que replantearse su funcionamiento, algunas ONGDs incluso su existencia, y la nuestra no fue ajena a esa crisis.

El Capitulo General de finales de 2010 fue un momento providencial para plantear nuestra situación y buscar respuestas adecuadas. En él se gestó el cambio para un horizonte nuevo. Fui invitado a presentar la ONGD en la sala capitular y expuse la situación que teníamos y la necesidad de afrontar profundos cambios.

En un detallado informe se hicieron unas propuestas precisas sobre el rumbo adecuado que necesitaba nuestra ONGD. La respuesta del Capitulo fue muy alentadora y esperanzadora, nos abría un futuro con esperanza de aires nuevos. Decía así:

“En atenta escucha al clamor de los pobres y para hacer más efectivo el apostolado social de la Orden, el prior general con su consejo:

a) Designe, asesorado por los superiores mayores, religiosos idóneos para que se hagan presentes en los foros sociales y eclesiales que promueven la justicia, la paz, la integridad de la creación y la vida digna en todas sus etapas.

b) Exhorte encarecidamente a las comunidades locales y a los religiosos a que hagan oír su voz profética allí donde les sea posible.

c) Facilite la profesionalización de la ONGd Haren Alde y dé los pasos pertinentes para su instalación en una sede central propia, contando con las instalaciones y los recursos actuales de la Orden”.

También se hizo un llamado a fomentar la presencia y la implicación con Haren Alde en todos los países donde está la Orden, así como se nos insistió a dedicar especial esfuerzo a la colaboración con todos los grupos misioneros, asociaciones y otras ONGDs nacidas en el entorno de la Familia Agustino-Recoleta.

Con ilusión comenzamos a dar todos esos pasos. Se contrató más personal cualificado en gestión y en proyectos de cooperación para reforzar el trabajo que se venía haciendo y poder llegar a todas nuestras misiones, ya que las solicitudes de proyectos eran muchas. Y así fue entre 2011 y 2014. Pero la crisis económica fue en aumento, se cortó la financiación de las Administraciones Públicas a los proyectos de desarrollo, tuvimos que acudir al fondo de reserva e incluso a solicitar ayudas, y el equipo de trabajo primero tuvo que disminuir horas y luego, finalmente, por diversos motivos, acabó por deshacerse.

Los organismos de la Orden fueron clave para mantenernos a flote y resistir el duro temporal. Con decisión y con la confianza puesta en el Señor, que no dejaría zozobrar la barca, los que estábamos al frente nos pusimos a buscar soluciones sin limitar esfuerzos.

En enero del 2015 se contrata a un nuevo director, un profesional con experiencia de 14 años en el área y con un claro conocimiento de cómo conducir una ONG. Se van calmando las aguas y se retoman las orientaciones del 2010. Desde la Asamblea de junio de 2015 hasta el Capítulo General del 2016 se discute, diseña y materializa una nueva propuesta de futuro.

Muchos miembros de la Familia Agustino-Recoleta, amigos de la ONGD, voluntarios, socios, miembros de las delegaciones, religiosos y laicos, participan de un proceso de diálogo que culmina con la aprobación en el Capítulo General del 2016 de una nueva propuesta, futuro inmediato por el que transitarán los nuevos gestores.


¿Cuenta hoy la ONGD con más medios para desarrollar mejor su tarea?

Sin duda alguna, en estos momentos contamos con más medios para el trabajo encomendado. Ha descendido mucho el aporte económico de entidades públicas, pero ha crecido de forma considerable el de entidades privadas y los provenientes de nuestros ministerios, posibilitando un número considerable de acciones solidarias en nuestras misiones.

Sí quisiera destacar la mejora en el equipo de trabajo, el grupo de voluntarios que se fue formando y formalizando en la sede, o incluso la propia sede material. Después de 18 años compartiendo espacios con la comunidad religiosa con unos pequeños despachos, hoy tenemos una amplia y acogedora oficina que permite el trabajo en equipo.

Quiero destacar también la importancia que ha alcanzado la Jornada Corazón Solidario. Concretarla ha sido un motivo de mucha satisfacción, pues significa comenzar a trabajar juntos, algo deseado desde siempre, primer paso hacia un futuro diferente. Nació en el 2014 con la idea de que toda la Familia OAR se sumara en una jornada anual común, convocada por el prior general de la Orden.

Sus objetivos son sensibilizar sobre la labor socioevanvelizadora de la Familia Agustino-Recoleta en todo el mundo, unir en la oración por las misiones a todos los ministerios y apoyar los proyectos de defensa de la dignidad humana. Cada año se han ido sumando más comunidades superando tradicionales divisiones provinciales o locales.

La veo como una valiosa herramienta que ayudará en este momento tan especial, diría providencial, para reforzar, el nuevo camino emprendido en el apostolado social en toda nuestra gran Familia.


¿A qué desafíos más importantes has tenido que enfrentarte?

Los desafíos han sido muy diferentes; el primero, hacerme cargo de un organismo complejo e importante del que no conocía bien su funcionamiento y finalidad, sin un camino claro a recorrer, muy dependiente del carisma y cualidades del responsable de turno.

Otro de los grandes desafíos fue hacer conocida a Haren Alde en toda la Orden superando una labor social aún demasiado aislada, dividida en muchas asociaciones y grupos, con algunos grandes proyectos animados y sostenidos por pequeños grupos o incluso por una sola persona.

Intentar unirnos y trabajar juntos desde una identidad coordinada y animada por un mismo carisma ha sido la fuerza motriz que ha animado nuestro trabajo; ha sido este un gran desafío, un gran objetivo perseguido durante estos nueve años.


¿Cuáles han sido los proyectos de cooperación que más te han ilusionado?

Todos me han parecido hermosos, no me atrevo a destacar ninguno en especial. Cuando he tenido oportunidad de acercarme a los beneficiados, escuchar de sus labios el agradecimiento y ver en sus lágrimas lo que sentían sus corazones al tener agua para beber, alimentos que llevarse a su boca, una vivienda digna, medios para su salud, escuela donde estudiar…

Los sentimientos de los más desfavorecidos me han emocionado mucho y me llevaban a juntar mis lágrimas de agradecimiento a las suyas, y sobre todo a dar gracias a Dios porque colaboré a que todo aquello fuera posible.

Los programas de apadrinamiento han sido los que más tiempo me han exigido y me han robado en cierto sentido el corazón. El bien que se le hace a la infancia no tiene precio, y no hay mejor paga que la satisfacción de haber sido un instrumento que ha colaborado en que sean más felices, tengan mejor educación, más salud, un futuro.


¿Y qué sientes que quedó por hacer?

Varios proyectos han quedado en el tintero, como los que fueron presentados y no fueron aprobados, o incluso ni siquiera llegaron a formularse por no tener a nadie que supiera identificarlos y presentarlos.

Entre estos últimos, siento que en la misión de Marajó se habrían podido apoyar más proyectos de los realizados. Tal vez esto lo siento por ser la misión mejor conocida por mí, por haber estado en esas tierras viviendo y compartiendo con todas sus necesidades y gran pobreza.

Pienso, por ejemplo, en los adolescentes y los jóvenes que en Breves, Portel o Salvaterra necesitan prepararse para orientar su futuro. Siempre soñé con escuelas taller y espacios deportivos para sacar de la calle a tantos niños y jóvenes. Tal vez ahora, de nuevo desde el terreno, pueda animar a que alguno de esos proyectos pueda llevarse a buen fin.


¿Qué le diría a los socios, voluntarios y colaboradores más cercanos de Haren Alde ante los cambios que se avecinan?

A todos los que han colaborado conmigo quiero decirles lo que ya les he dicho en otras ocasiones: muchas gracias por haber contado con vosotros en estos nueve años. Sin vosotros nada de lo que se ha hecho hubiera sido posible.

Ahora me tocará estar en la otra orilla, más cerca del que recibe, en esa misión que me sea confiada, seguiré rezando con todos los beneficiados por vosotros, estaremos muy cerca trabajando en el mismo barco de solidaridad.

También les pido que todos sigamos poniendo nuestro hombro y nuestro cariño como lo hemos hecho con Haren Alde, para que la nueva Comisión de Apostolado Social de la Orden (CAS) y la nueva Red Solidaria ARCORES sean nuestro gran barco común, en el que sigamos agrandando nuestro corazón de solidaridad.


¿Algún mensaje para los beneficiarios directos de los proyectos?

En esta tarea todos somos beneficiarios. Tanto los que dan como los que reciben somos beneficiarios. A quienes toca poner la mano mirando hacia arriba: no dejéis de dar gracias a Dios por la ayuda recibida y de pedir por todos aquellos que tienen la suerte de poder dar la ayuda material que recibes, pero necesitan de vuestra oración, ya que tienen otras muchas necesidades.

A los que dan: no dejéis de ser solidarios con los que necesitan, con la certeza de saber que “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20,35) y de que esa ayuda no quedará en el olvido.


¿Y para los misioneros y las organizaciones sociales que apoya Haren Alde?

Me voy muy agradecido por toda la acogida que recibí cuando tuve la oportunidad de acercarme a todas nuestras misiones. Pude sentir de cerca y vivir con ellos la realidad de nuestros pueblos que sufren tantas injusticias y padecen las consecuencias de tantas miserias y esclavitudes.

A todos los misioneros les pediría una cosa que considero importante y nos ayudará a vivir más plenamente nuestro carisma como recoletos: tratemos de conocer más en profundidad lo que se está viviendo en nuestra Orden, en este tiempo de gracia y de renovación, sobre todo en la que al apostolado social se trata.

Ojalá sepan conocer y valorar, especialmente, lo salido del último Capítulo General con el diseño y creación de nuevos órganos dedicados a la solidaridad en nuestra Orden que ya trabajan día a día por ellos.

Estamos en una importante transición, y el sumarnos a ella será el mejor paso que podemos dar para dinamizar nuestro apostolado social y continuar siendo los ojos, las manos, los pies, la voz… de todos nuestros hermanos más desfavorecidos.


¿Qué se espera de este proceso de integración de Haren Alde en ARCORES?

Si algo quería al finalizar mi periodo como responsable de Haren Alde, era entregar la ONG en una situación como la que tiene en este momento. Para mí es un motivo de gozo y de agradecimiento a todos los que han trabajado para este logro. Doy gracias a Dios de forma especial por habernos regalado CAS y ARCORES, el mejor regalo para la celebración de los 25 años del nacimiento de Haren Alde.

Haren Alde ha descubierto su propia identidad y finalidad. Animo a todos los que formamos la Familia Agustino-Recoleta a sumarnos con ilusión en este nuevo estilo de caminar. Camino que nos llevará a vivir con más ilusión nuestra vida apostólica.

No dejaré de sumarme a ese noble empeño de dar a conocer CAS y ARCORES y animar a que sean muchos los que se suban a este carro, con el convencimiento de que es la herramienta que necesitábamos para el apostolado social en todos nuestros ministerios.


¿Qué es lo que más valoras de esta tarea socio evangelizadora de los Agustinos Recoletos?

Valoro la gran sensibilidad social en todos nuestros ministerios, el espíritu misionero y la cercanía con los más pobres de mis hermanos, así como las obras sociales que nunca se han cerrado a un solo campo, sino en un gran abanico de servicios y ayudas a los más desfavorecidos, según las necesidades de estos.

Algo con valor incalculable es el horizonte abierto para el apostolado social en nuestra Orden. Esta reforma llevará a Haren Alde, sin perder nada de lo que tiene y de lo que hace, a ser algo nuevo. Primero porque va a formar parte de algo mucho más grande, una completa red solidaria internacional ARCORES para aglutinar, coordinar y fortalecer toda la labor social de la Familia Agustino-Recoleta en todo el mundo.

En segundo lugar, porque se mejorará su gestión mediante una estructura y organización nueva, animada por una Comisión de Apostolado Social (CAS) de ámbito general y en cada una de las provincias en que se divide la Orden.

Animo a toda la Familia Agustino-Recoleta a tener una participación activa en todo esto, porque la coordinación y la suma de todos me parece imprescindible. Seremos una red plural, cada uno con sus matices, pero todos con una identidad coordinada y animada por un mismo carisma. Esta identidad coordinada y animada por un mismo carisma es lo por lo que más he trabajado durante estos años, y haberlo alcanzado es para mí una gran satisfacción.

Por eso pido a todos los que en este momento tienen alguna misión de responsabilidad que no se cansen de dar a conocer los pasos tan importantes que se han dado entre nosotros para dinamizar nuestro apostolado social.

Como dije en la presentación de la última memoria de Haren Alde, pienso que las consecuencias de esta evolución hacia ARCORES serán significativas y diferenciadoras y acompañarán a la propia reestructuración personal y comunitaria de la Familia Agustino-Recoleta.

También, a quienes ahora quedan con la responsabilidad, les prometo mi súplica al Señor para que esta obra que Él inició, la lleve a feliz término, contando también con el consuelo e intercesión de la madre, Nuestra Señora de la Consolación y de los santos de nuestra Orden, que tanto amaron y practicaron el amor hacia los más pobres y necesitados.

© HAREN ALDE - En favor de los demás. ONG'D agustino recoleta. General Dávila, 5, bajo D. 28003 - Madrid, España. Teléfono y fax: 915 333 959. NIF: G-31422793. Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 115.324. Declarada de Utilidad Pública el 17 de julio de 2000.
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