- La Familia Agustino-Recoleta vive el terremoto de México con preocupación y solidaridad
21-09-2017 Ciudad de México, México
No se han reportado daños graves hacia la vida y las infraestructuras de las comunidades religiosas, monasterios contemplativos, miembros de las Fraternidades y JAR, centros sociales y pastorales. Ahora es el momento de la ayuda a los damnificados y la siembra de la esperanza.
Dos terremotos han asolado la República Mexicana los días 7 y 19 de septiembre, ocasionando víctimas humanas, heridos de diversa consideración y daños materiales muy importantes a infraestructuras y propiedades.

El primer terremoto tuvo sus consecuencias más graves en el sur del país, donde la Familia Agustino-Recoleta no tiene una presencia estable; sin embargo, el segundo atacó de lleno la Ciudad de México, el Estado de México, Morelos y Puebla, lugares donde sí hay importante presencia de la Familia Agustino-Recoleta.

En el momento del terremoto del día 19, la mayor parte de los religiosos agustinos recoletos que viven y trabajan en esta zona centro de la República Mexicana estaban reunidos en el Postulantado San Agustín de Calzada del Hueso, Tlalpan, sur de la Ciudad de México. El temblor fue de gran magnitud y durante el largo minuto que duró los religiosos no pudieron salir del edificio.

El seminario está edificado en los años 80 del pasado siglo con medidas antisísmicas, tiene dos plantas y aguantó sin dificultades. Sin embargo, la región donde está situado sufrió sus consecuencias. Las fotografías que acompañan esta noticia son de la zona, llamada COAPA.

A menos de dos kilómetros del seminario está situada la Escuela Enrique Rébsamen, uno de los centros informativos de la tragedia porque el edificio colapsó encima de los estudiantes:



Algunos de los religiosos, alertados del desastre en la escuela, en un primer momento intentaron ayudar en este rescate. Pero las autoridades tuvieron que alejar a la gente y crear un espacio de seguridad al detectarse una fuga de gas, para desesperación especialmente de los padres y madres que esperaban saber la suerte de sus hijos.

Los voluntarios recoletos se trasladaron entonces hacia un centro comercial que también había colapsado, hasta que llegó el ejército y se encargó de organizar y coordinar mejor el salvamento con sus efectivos, preparados e formados para ello.

Las casas recoletas situadas cerca de emplazamientos de rescate han seguido dando comida, agua, zona de descanso y atención a los miembros del ejército y voluntarios que participan de los rescates.

Por su parte, el Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral (CARDI) de Ciudad de México, modificó sustancialmente su actuación con motivo del temblor sísmico; en el mismo día del terremoto tuvo que cerrar sus instalaciones por algunos momentos y se han suspendido las clases y ofertas formativas de voluntariado.

Sin embargo, el servicio de atención a los familiares de los enfermos continua adelante y se ha establecido un horario de atención especializada y gratuita a las víctimas y familiares de víctimas del terremoto que necesiten acompañamiento psicológico y espiritual frente a la catástrofe.

El otro gran terremoto con peores consecuencias sufrido en la Ciudad de México también tuvo a los Agustinos Recoletos en el centro de acción: el del 19 de septiembre de 1985 se cebó precisamente en esa zona de Hospitales donde los Agustinos Recoletos están presentes en una parroquia, en la atención pastoral a tres grandes centros sanitarios públicos y mediante el proyecto CARDI.

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