- Dar comida y crear comunidad: la atención a los más vulnerables en Venezuela
11-10-2017 Caracas, Venezuela
El hambre es una importante rémora en la vida de las personas más vulnerables de la sociedad; pero, en determinados casos, se le unen otras necesidades básicas, como puede ser una compañía que haga frente a la soledad. En Venezuela, los Agustinos Recoletos tienen en cuenta todas las necesidades a la hora de ofrecer su ayuda más inmediata.
El agustino recoleto José Alejandro Martínez (Yaritagua, Venezuela, 1980), párroco de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe del barrio caraqueño de Las Mercedes (Venezuela) sabe bien lo que significa para muchas de las personas de su comunidad una comida caliente y un grupo de humana acogida.

Alrededor de 45 personas, bien conocidas por los agentes pastorales de la parroquia, se acercan cada mediodía a este centro católico para saciar el hambre que por días han acumulado. A ellos se suman otros que acuden de una manera más ocasional, lo que suma en torno a 60 adultos mayores los atendidos en esta comida comunitaria cada viernes.

Se reparte un menú de comida caliente, variado siempre de acuerdo con la disponibilidad de los alimentos. Además se ofrecen meriendas, cafés y alimentos menos elaborados a lo largo de la jornada.

El religioso recoleto recuerda que, más allá de la necesidad de saciarse frente al hambre, la misma oportunidad de comer juntos va creando lazos que ayudan a saciar otras necesidades, como la compañía: “todos los viernes este es su hogar, se les invita a pasar, rezamos todos juntos, conversamos y dialogamos, creamos comunidad, y al final, antes de abandonar el centro parroquial, agradecemos también juntos por lo recibido”, dice Martínez.

Es importante que ese cupo pueda aumentar, dadas las necesidades en el barrio: “aspiramos a llegar a 90 o 100 personas, todo lo que permita nuestro espacio físico; así como mejorar la calidad, cantidad y valor nutritivo de lo que podemos ofrecer”. Los fondos de los que se nutre este proyecto proceden de las finanzas de la comunidad parroquial y hasta de los propios voluntarios y colaboradores.

La vida cotidiana de estos ancianos pasa por buscar dónde recibir comida. Proceden de variados barrios de la capital venezolana, y cada día se afanan por encontrar dónde poder recibir un alimento digno.

Carmen (80 años) ya lleva catorce años buscando el apoyo de la comunidad para poder alimentarse: “Ojalá pudiéramos hacer esto cotidianamente. Yo vengo no solo por los alimentos, sino porque aquí siento que todos somos hermanos. Las personas aquí nos entregan su amor y nos permiten pensar con esperanza. Sin duda, cada viernes es un día de paz para mí, al venir aquí”.

Además, la organización de este comedor social llegó a conseguir que cada dos meses pudiese entregarse a los beneficiados una bolsa con productos básicos de aseo e higiene. Sin embargo, en los últimos meses se ha puesto tan difícil conseguirlos, que se han tenido que parar las entregas.

La tercera edad, junto con la infancia o las personas enfermas, son los grupos humanos más afectados por cualquier crisis, los más vulnerables. Ante la dura realidad en Venezuela, la Familia Agustino-Recoleta continúa esforzándose para atenderlos, acogerlos y, en la medida de lo posible, ayudarles a recuperar su propia dignidad.

© HAREN ALDE - En favor de los demás. ONG'D agustino recoleta. General Dávila, 5, bajo D. 28003 - Madrid, España. Teléfono y fax: 915 333 959. NIF: G-31422793. Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 115.324. Declarada de Utilidad Pública el 17 de julio de 2000.
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